La Pan

Arte de colaboración


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Vuelta a casa / FIFV

Cada mañana al despertar vivimos distintas experiencias dentro de ese espacio que llamamos “casa”. Salimos de ella recorriendo cortas o largas distancias, en ese transitar la pensamos a través de otros tiempos y lugares, imaginando, aventurándonos cada día en una experiencia nueva, un lugar distinto ajeno y cercano al mismo tiempo, ocupando y adaptando lugares que nos otorguen una sensación de hogar, para luego…. volver, retornar a ese espacio que es cotidiano, doméstico, le damos una vuelta, lo recorremos, exploramos… al fin, hemos vuelto a casa.

 Vuelta a casa, es un proyecto fotográfico en el que CED. Circuito de Espacios Domésticos ha articulado las operaciones estéticas de cada uno de sus espacios en torno a un tema común, un hilo conductor que podrá ser visitado en muros, vitrinas o livings de Worm, La Pan, Espacio G, Gálvez Inc., Ancora y Nekoe.

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La Pan ha invitado a 5 artistas visuales a trabajar con el tema “Vuelta a casa”. Durante el festival la vitrina servirá de soporte para cada propuesta la cual irá rotando cada dos días.

Durante este tiempo quienes visiten la exposición podrán llevarse las obras en pequeño formato.

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Gonzalo Vergara

Tiene que ver con algo que se podría separar dentro de una homogeneidad y que se reconoce por el hecho de su repetición. Esta repetición configura una figura íntima, doméstica, y también inconsciente. Un terreno muy preciso de la experiencia, pero al mismo tiempo con un terreno resbaladizo, el de la sensación, que dificulta saber nombrarlo, singularizarlo; en parte porque en esa repetición siempre se vuelve a presentar su cada vez original.

Los elementos pueden ser siempre los mismos: una cerradura, un escalón, la luz de una ventana en un muro, un ladrido, pero éstos siempre podrán ser percibidos como distintos, como distintas son todas la formas de volver a (la misma) casa.

Caterina Forno

Lo que queda

Lo que queda se va construyendo desde la ausencia para comunicar movimiento y permanencia. Manifestándose en el arribo de cuerpos que permiten su crecimiento durante su falta. Denuncia su formación con el azar y su vigencia tras lo estático.

El proyecto Lo que queda, busca dar cuenta de los detalles que forman presencia tras la ausencia de personas en su hogar. Pretende inmiscuirse en espacios íntimos que son arreglados diariamente para demostrar cierto control de las cosas. Lo que queda, busca observar.

Claudia Riquelme

Sobre la recolección cotidiana de pelos

 Este ritual implica soledad, es decir, mucho tiempo y poco espacio. ¿Es pertenecer ser parte de las cosas, de los grupos y de los lugares? A veces, la pertenencia se acentúa al aceptar cómo lo que se desprende es parte de algo, de alguien. El residuo hace al hogar y el hogar no es puro espacio. También es tiempo. El hogar se termina de construir cuando la reliquia es olvidada y se convierte en residuo.

Nancy Mansilla

 Espacios temporales

Voy y vuelvo constantemente, paso más tiempo viajando que en casa. En esos largos períodos registro lo que alcanzo a observar desde una ventana mientras me desplazo, espacios breves donde mi imaginación vuela, lugares que quizás nunca volveré a ver, algunos estáticos e inmortalizados en el tiempo, otros breves y en desplazamiento como yo. Son momentos donde recuerdo e invento historias que son tan efímeras como las imágenes que capturo, son mis espacios temporales.

Cristian Munilla

La alimentación es el pilar base en cada familia, nos reunimos en torno al alimento, contamos historias, compartimos. Es un acto común en todo el mundo, que está determinado por un contexto político, económico y social. El alimento nos cuenta un relato, el cual está encerrado en cada cocina.

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Jo Muñoz, escenas de pan

El tipo primitivo del pan fue el subcinericio, herencia milenaria de la civilización occidental, cocido en grandes hogazas. El amasijo quedó en manos de las mujeres aborígenes, que lo fabricaban en las casas particulares para el consumo familiar y el expendio.Se quemaba en el horno chileno, una semiesfera de ladrillo, montado sobre una base prismática maciza, hecha de adobe, barro y paja, y enlucida con una capa de barro de relativo espesor.
El pan salía al comercio al precio de 18 panes por un peso (año 1556) y su valor estaba regulado por la relación entre el precio del trigo, la abundancia de la cosecha, la exportación, e intervenido por la codicia de los “regatones” o intermediarios.
Eugenio Pereira Salas. Apuntes para la historia de la cocina chilena.


Lxs esperamos este sábado 6 de septiembre a las 19:00 hrs en Simón Bolivar 364, barrio Forestal, Viña del Mar.

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